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COORDENADAS
Enrique Quintana
05/Abril/2021

La inquietante experiencia de Chile y sus lecciones

 

Chile ha sido puesto como ejemplo de América Latina en el proceso de vacunación.

Y no es para menos. El 37.6 por ciento de su población ha recibido al menos una dosis, la tasa más elevada de América Latina y la tercera en el mundo, solo detrás de Israel y el Reino Unido.

Pese a ello, en las últimas semanas los contagios han tenido un repunte y al comenzar abril alcanzaron los niveles más elevados de toda la pandemia.

¿Cómo explicar el éxito del proceso de vacunación y al mismo tiempo el repunte de los contagios que ha vuelto a generar una terrible crisis hospitalaria?

Los expertos ponen sobre la mesa varias razones y todas ellas implican lecciones para México.

Veamos algunas de ellas.

1.- El efecto paradójico de las vacunas. La mayor parte de las vacunas que están siendo aplicadas en nuestra región –y Chile no es la excepción– implican dos dosis. La protección plena llega hasta –aproximadamente– dos semanas después de la aplicación de la segunda dosis. Si vemos el porcentaje de la población que ha recibido las dos dosis en Chile, éste baja a 20 por ciento. Sin embargo, aun antes de tener la protección adecuada y completa, mucha gente está abandonando las restricciones, al sentirse confiada tras la aplicación de la vacuna.

2.- El incremento de la movilidad. Una de las formas de medir la confianza de los ciudadanos para volver a hacer su vida normal es la evolución de la movilidad. Los indicadores de Apple señalan que, en la zona metropolitana de Santiago, al comenzar marzo, ya había un 20 por ciento más tráfico vehicular que en enero de 2020, antes de que estallara la pandemia.

3.- La aparición de nuevas variedades. Hay evidencias de que en Chile ya están presentes las variedades denominadas: británica, sudafricana y brasileña, entre otras. Sin embargo, no hay un trabajo suficientemente amplio de secuenciación genética para determinar la amplitud de su presencia. La sospecha es que en los nuevos casos dominan ya las mutaciones. Casi todas ellas tienen un mayor potencial de contagio, y en particular la brasileña o P.1, puede ser más elusiva de la inmunidad natural o quizás incluso la propiciada por algunas vacunas. Ello condujo ya a un cierre de fronteras para evitar la propagación de otras cepas del virus.

Para México, las lecciones son muy claras.

Tanto el gobierno como la sociedad hemos hecho una gran apuesta a la vacunación. Las expresiones que se recogen después de recibir las primeras dosis de alguna de las vacunas, muestran la sensación de alivio que se obtiene.

Y la autoridad ha alardeado de la llegada y aplicación de las vacunas, y ya ha puesto poco énfasis en la preservación de las restricciones a la movilidad.

El porcentaje de personas que han recibido ya las dos dosis en México está ligeramente arriba del millón de personas, lo que implica 0.8 por ciento del total de la población.

Esa cifra refleja que continuamos en una circunstancia de alta vulnerabilidad y el regreso de las vacaciones a partir del día de hoy nos hace temer –como ya se ha repetido hasta el cansancio– un repunte de los contagios.

Con relación a las variedades que circulan en nuestro país, estamos a ciegas.

Los estudios para determinar si los virus detectados son el original o alguna de sus variantes, son demasiado pocos para poder llegar a conclusiones.

Sin embargo, dado que México es quizás el país con menos restricciones en la región al ingreso de visitantes extranjeros, sería lógico que ya tuviéramos todas las variedades presentes en el país.

Ojalá que la infección del presidente de Argentina, ya vacunado con las dos dosis, le abra los ojos a las autoridades mexicanas, para volver a generar una campaña para acentuar las medidas precautorias que deben seguirse, como el uso del cubrebocas.

Sí, sé que es prácticamente imposible esperar esa campaña por parte de López Obrador y López-Gatell.

Así, que, como hemos señalado ya desde hace muchos meses, la sociedad deberá asumir la responsabilidad de cuidarse. Si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará.